Image Hosted by ImageShack.us Bodrio Angelical: Cuando vayas a la montaña, aunque haga frío deja tu abrigo en casa

viernes, diciembre 10, 2004

Cuando vayas a la montaña, aunque haga frío deja tu abrigo en casa

La balada de Narayama


Fui a ver la pelí de La balada de Narayama, del director japonés Shohei Imamura.

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Se trata de la vida de un pueblo oriental, donde tienen por costumbre mandar a la montaña de Narayama a los ancianos, cuando se supone ya es época de que vayan con el dios de dicha montaña. Claro, que el que no lo haga así, pues es una vergüenza para su familia, y además caerá una maldición sobre el que no respete esta tradición.

Una anciana de 69 años de edad, respetuosa de las leyes y las tradiciones, ya le está llegando su hora, pero antes de irse a la montaña, donde dizque está el mentado dios, le quiere conseguir esposa a su hijo que acaba de enviudar. Así lo hace; de un pueblo vecino le consigue una mujer, todo muy bonito, pero ella sabe que ya debe marcharse. Su hijo, se niega, pues ama a su madre. Pero pos igual, la lleva a la pinche montaña, que resulta ser nada más un lugar para dejar que se mueran de inanición los viejos, o de frío. La lleva cargada en sus espaldas, y allí la deja.

Esa es la historia grandes rasgos. Algo que me atrajo sobremanera de esta película, es lo tiranetas. A wevo! Osea, la pinche vida nada más se trata de amar. Simón, así de estúpido. Y es la verdad. En la historia existe sexo, crítica social, la sociedad vista como célula, el riesgo de morir en un ambiente hostil, la muerte, el amor, las tradiciones, las creencias religiosas, todo un compendio de mamadas que a primera leída dan flojera. Pero una escena que me encantó fue cuando la anciana es abandonada en la montaña, entonces empieza a nevar. La anciana está hincada como orando, con las palmas de las manos juntas, y la nieve la ha invadido, ella está serenísima, parece como si la nieve fuese un vestido, ella espera, y lo que espera, es la muerte. La anciana está feliz, su hijo regresa, y le dice que está nevando. Ella sólo le dice con un ademán que se vaya. O sea, se va a morir de frío, la viejita, feliz.

Quien sabe que onda, con eso de las creencias. No se le puede negar a nadie el creer. Y creer en lo que se quiera. No podemos imponer nuestra lógica a otros pueblos. Ellos no son los otros, los otros somos todos, o en dado caso, nosotros somos los extraños. La anciana fue por su muerte, cuando aún era una mujer fuerte (pescaba, cosechaba) chido por la anciana. También podía morir a las 90 años, en occidente conectada a miles de tubos, con vida artificial. También podía morir de aburrimiento, lo que sea. Lo importante, es saber hasta donde las normas sociales, que rigen una sociedad hacen felices a esa sociedad. A las ancianas se les abandonaba en esa montaña, para que la gente joven tuviese mayores oportunidades de sobrevivir en ese ambiente jodido.

Claro, se escucha bastante fuerte, es como jugar a ser el padrote de la muerte. Yo jamás llevaría a mi santa madre a una montaña, me pondría una madriza, antes de que me dejara abandonarla, pero tomamos algunas decisiones que no siempre son del todo buenas. El ejemplo claro son los asilos, donde se abandona a los viejos, a su suerte. Hay uno cerca de mi casa, donde una vieja siempre me dice con la mano: Ven. Cuando llego, sólo me mira y se ríe. Ya me puse melodramático, pero esta anciana está loquita, nadie la visita y todo el choro de la desgracia. Puta madre, para volverme loco de soledad, prefiero morir antes de perder la lucidez.

Como sea, salí del cineforo, con las pilas puestas, llegué a mi casa y le dije a mi madre, que ya estaba medio dormida: mami, quiero hablar contigo, ella como toda madre amorosa me dijo: ya no fumes tus chingaderas, yo le contesté: te quiero, ella me respondió: no tengo dinero.

Película excelente. Me hizo pensar, y aunque sean cosas por demás expuestas, igual, y se me quedó en la memoria un rato. Cosa que el cine y el teatro buscan. La gente va a ver una película al cine, o sea, a ver una historia que realmente valga la pena.